Los filósofos estoicos – Un modelo de Fortaleza y Alegría
“Si una persona no sabe hacia qué puerto navega, ningún viento es favorable.” (Séneca. 4-65 d.C.)
El estoicismo se presenta como un conjunto de enseñanzas muy útiles para afrontar la adversidad y lograr serenidad interior y alegría, además de una gran fortaleza antes las circunstancias difíciles.
Se trata de una de las corrientes filosóficas que más ha perdurado en la humanidad y que tuvo su máximo esplendor en la antigua Roma. Sirvió de filosofía de vida tanto a esclavos como ha emperadores, pues hacía énfasis en factores humanos universales y en actitudes positivas antes la vida cotidiana y el destino. Los filósofos estoicos tuvieron un espíritu amplio y nada sectario en sus creencias a la vez que una alta estima hacia la dignidad humana. De ellos podemos inspirarnos en la idea del ciudadano universal.
Los filósofos estoicos recomendaban el conocimiento de si mismo y el autocontrol; el volcarnos en el desarrollo de lo que nos hace humanos, sabiendo apreciar el tiempo presente. La libertad, decían, depende de la medida en que nos libremos de la ignorancia, el miedo y las pasiones.
Un breve texto del filósofo estadounidense Reinhold Niebuhr (1892-1971) resume el pensamiento estoico es esta llamada plegaria de la serenidad:
“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.”
Tal vez por todo ello en la actualidad están volviendo a releerse sus libros (muy sencillos y actuales a pesar de su antigüedad), y se escriben numerosas publicaciones nuevas resaltando lo mejor de sus enseñanzas.
De entre los mejores textos clásicos destacamos:
Meditaciones de Marco Aurelio,
Disertaciones de Epícteto, por Arriano.
Y en general las obras de Séneca y Cicerón.
Dejamos reflejados algunos de los pensamientos estoicos más célebres e inspiradores.
SENECA (4-65 d.C.)
“La vida es muy corta y ansiosa para quienes olvidan el pasado, descuidan el presente y temen el futuro.”
“Escruta la finalidad de todas las cosas y dejarás de lado lo superfluo. ”
“La verdadera felicidad es disfrutar el presente sin depender ansiosamente del futuro, no para divertirnos, ya sea con esperanzas o temores, si no para descansar satisfechos con lo que tenemos, lo cual es suficiente”
“La inconstancia es el defecto más contrario a la tranquilidad.”
“Ser sabio significa no dejarse conmover en exceso por los acontecimientos que tiene lugar durante el devenir de la existencia.”
“El hombre sabio no es levantado por la prosperidad ni derribado por la adversidad; porque siempre se ha esforzado por confiar predominantemente en sí mismo y obtener toda la alegría de sí mismo.”
“A menudo tenemos más miedo que dolor; y sufrimos más en la imaginación que en la realidad.”
“Nada, a mi modo de ver, es una mejor prueba de una mente bien ordenada que la capacidad de un hombre de detenerse justo donde está y pasar algún tiempo en su propia compañía.”
“Si una persona no sabe hacia qué puerto navega, ningún viento es favorable.”
“No es el hombre que tiene muy poco, sino el hombre que más desea el que es pobre.»
“Donde hay un ser humano, hay una oportunidad para la amabilidad.”
“El que hace el bien a otro, también hace el bien a sí mismo.”
EPÍCTETO (50-135 d.C.)
“Solo hay una manera de alcanzar la felicidad y es dejar de preocuparse por cosas que están más allá del poder o de nuestra voluntad.”
“El hombre no está preocupado tanto por problemas reales como por sus ansiedades imaginadas sobre los problemas reales.”
“No vivas según tus propias reglas, sino en armonía con la naturaleza.”
“Ninguna persona es libre que si no es dueña de sí misma.”
“Si se habla mal de ti, y si es verdad, corregirte a ti mismo; si es una mentira, ríete de ella.”
“A las personas no les molestan las cosas, sino las opiniones que les dan a esas cosas.”
“Te conviertes en lo que le das a tu atención.”
“¿Quién es el hombre rico?” preguntaron, y Epicteto respondió: “El que está contento.”
“Las circunstancias no hacen al hombre, solo lo revelan.”
“Una ciudad no está adornada por cosas externas, sino por la virtud de aquellos que habitan en ella.”
“Únete a lo que es espiritualmente superior, independientemente de lo que otras personas piensan o hacen. Mantén tus verdaderas aspiraciones sin importar lo que esté sucediendo a tu alrededor.”
“La esencia de la filosofía es que un hombre debe vivir de tal manera que su felicidad dependa lo menos posible de las cosas externas.”
“Es un hombre sabio el que no lamenta las cosas que no tiene, sino que se regocija por las que tiene.”
“No existe nuestro bien y nuestro mal, sino en nuestra voluntad.”
“La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.”
“No son las dignidades los que dan la felicidad, sino el desempeñar bien y acertadamente los cargos que van unidos a ellas.”
“Guárdate mucho viendo a alguno colmado de honores o alcanzar las más elevadas dignidades, de considerarle, arrastrado por tu imaginación, como un hombre feliz. Porque si la esencia del verdadero bien está en las cosas que dependen de nosotros, ni la envidia, ni la comparación, ni los celos tendrán cabida en ti y no desearás ser general, ni senador, ni cónsul, sino libre. Y piensa que para alcanzar esa libertad solo hay un camino; no desear las cosas que no dependen de nosotros.”
“Tu felicidad depende de tres cosas, todas las cuales están en tu poder: tu voluntad, tus ideas sobre los eventos en los que te involucras y el uso que haces de tus ideas.”
“Sólo el hombre culto es libre.”
“¿Quieres dejar de pertenecer al número de los esclavos? Rompe tus cadenas y desecha de ti todo temor y todo despecho.”
MARCO AURELIO (121-180 d.C.)
“En tus acciones, no postergues. En sus conversaciones, no confundas. En tus pensamientos, no te desenfoques. En tu alma, no seas pasivo, ni agresivo. Y que tu vida, no se trate solo de negocios.”
“La Felicidad del ambicioso depende de la acción ajena; la del voluptuoso, de sus pasiones; la del prudente, de sus propios actos.”
“La mejor venganza es ser diferente a quien causó el daño.”.”
“Aquello que no es bueno para la colmena, no puede ser bueno para la abeja.”
“En ningún lugar puede un hombre encontrar un retiro más tranquilo e imperturbable que en su propia alma.”
“El orden universal y el orden personal no son otra cosa que diferentes expresiones y manifestaciones de un principio común fundamental.”
“Así como un rayo de sol, debe ser nuestro pensamiento: no chocar violentamente contra los impedimentos, pararse y aclarar cuanto hubiese percibido.”
“Pensar siempre con tanta pureza y orden, que si nos interrogaran pudiéramos contestar enseguida en qué pensamos sin avergonzarnos.”
“Aquel que ha comprendido y se ha compenetrado con la Naturaleza, y sabe contemplar sus obras, habrá de ver belleza en cada una de ellas.”
“Cada vez que estés a punto de señalar un defecto en otra persona, hazte la siguiente pregunta: ¿Qué defecto en mí se parece al que estoy a punto de criticar?”
“Mira hacia el pasado, con sus imperios cambiantes que se alzaron y cayeron, y serás capaz de prever el futuro.”
“Nuestra vida es lo que nuestros pensamientos crean.”
“Lo que es realmente hermoso no necesita más nada.”
“El objeto de la vida no es estar en el lado de la mayoría, sino escapar de formar parte de los insensatos.”
“La vida no es buena ni mala, sino un lugar para el bien y el mal.”
CICERON (106-43 a.C.)
“De ninguna acción de la vida, ni en el ámbito público ni en el privado, ni en el foro ni en la casa, ya hagas algo tú solo, ya juntamente con otro, puede estar ausente el deber, y en su observación está puesta toda la honestidad de la vida, y en la negligencia toda la torpeza.”
“Todo lo que es honesto surgen de una de estas cuatro virtudes: o bien consiste en el diligente y exacto conocimiento de la verdad (sabiduría); o en la defensa de la sociedad humana dando a cada uno lo suyo y observando la fidelidad de los contratos (justicia); o en la grandeza y rigor de un alma excelsa (fortaleza) o en el orden y medida en cuanto se hace y se dice (templanza).”
“No hay una sociedad más noble y más firme que la que constituyen los hombres buenos, semejantes en las costumbres y unidos en íntima amistad.”
“Queramos pues que los hombres fuertes y magnánimos sean a un tiempo buenos y sinceros, amigos de la verdad, sin engaños ni falsía, virtudes que forman el principal ornamento de la justicia.”
“El alma verdaderamente fuerte y grande se reconoce por dos cualidades. La primera reside en el desprecio de las cosas externas; la segunda consiste en lanzarse a emprender obras que son ciertamente grandes y útiles, pero también difíciles y llenas de trabajo y peligros tanto para la vida como para muchas cosas que a ella se refieran.”
“Es necesario que el ánimo esté libre de toda perturbación tanto de la ambición y del temor, como de la tristeza, la alegría inmoderada y de la cólera, para gozar de la serena tranquilidad, que trae consigo la constancia y el sentimiento de nuestra dignidad.”
“En los pueblos libres donde todos tienen los mismos derechos hay que practicar la delicadeza y el dominio de sí mismos.”
“No es el dueño quien debe rendirse honrado por la casa, sino la casa por su dueño.”
“Es conforme a la naturaleza el que nadie obre aprovechándose de la ignorancia ajena.”
“Nunca podía estar en contradicción lo honesto con lo útil.”
“Es perfectamente lícito y natural que cada uno se procure para sí, antes que para los otros, los medios necesarios para la vida; lo que la naturaleza no soporta es que nosotros incrementemos nuestra propia sustancia, nuestras riquezas y nuestro poderío con las desgracias de los demás.
“El conocimiento y la contemplación de la naturaleza serían en cierto modo defectuosos e imperfectos si no fueran acompañados de alguna acción.”
En la siguiente página hemos reunido todas las esculturas que tenemos a su disposición de los filósofos Estoicos más famosos de los que tenemos representaciones escultóricas: Epícteto, Marco Aurelio y Séneca: Esculturas de los filósofos estoicos